Trastornos primaverales, ritos banales y gritos ocasionales.
Lo mejor para los trastornos primaverales es una canción curativa del alma y del espíritu, el mío es volátil y hostil a demasiados cambios, y aún así me tiro en plancha ante lo desconocido si mi nariz se orienta en ese sentido. Uf días de vino y rosas rosas de mayo que aunque breves floridas no dejan de ser esplendorosas aún un rato, desfallecidas o dormidas. son los nuevos paisajes, despejan los cuidados, calientan los lavados estomacales, que limpian y los buenos alimentos, que llenan. Preparada para recibir el verano el fin de semana que viene corre de mi mano al solano de la orilla o al chiringuito playero, espero. Qué mala es la época del celo se corre el primaveral velo pero como a cualquier gata se le cura con un poco de ternura curtida con un "pollo" a la brasa con salsa de bravura. (Escupe los huesecillos a la fosa y a otra cosa,mariposa.) Así llegas hasta la sepultura con las carnes prietas y duras. Hasta luego viajero del eterno vuelo. Me despediría con un pañ...